REY DEL CAOS


Este Barça no deja de sorprendernos. En cada partido esperas esa versión algo más madura, con capacidad de pausa, de lectura del partido. Pero nos olvidamos de que la media de edad de los de Flick, roza los 23 años y a esa edad lo que le va a los chicos es el Rock&Roll (y el Reguetón).

Para nosotros el Barça empezaba algo cojo en la sala de máquinas porque el doble pivote Eric-Olmo ofrecía muchas cosas pero no se intuía capacidad para controlar el tiempo del partido. Desde que se publicaron las alineaciones, veíamos a Eric en la defensa en el lugar de Gerard Martín y a Marc Bernal de doble pivote para ofrecerse y manejar el tempo del juego. Eran sólo sensaciones pero el partido pensamos que nos dio algo de razón.
 
Empezó el Barça como acostumbra, tibio y descolocado, concediendo peligro a las primeras de cambio y encajando un gol antes de que el público hubiera llegado a su asiento.
El Copenhague dio muestras de equipo organizado, con varios jugadores con muy buen trato del balón y con la idea clarísima de como debía defender al Barça desde la salida con los centrales. Y cuando se vio por delante en el marcador, se lo creyó y en lugar de encerrarse siguió presionando arriba para complicar el juego blaugrana desde su origen.
Por su parte, al Barça le entraron las prisas, perdió la cabeza y su instinto de supervivencia les llevó a correr, correr mucho, a por todos los balones, a por todos los rivales. La primera media nos recordó a un partido de cadetes o juveniles en que todos tiene  prisa por llegar y meter gol, por recuperar, hasta por protestar al árbitro. Todo pasaba rapidísimo.
El Barça se apoderó del estado anímico del partido pero los daneses seguían dando sensación de saber lo que se hacían. Alguna contra peligrosa que nos recordó a la del primer gol y mucha lucha, presión, salidas rápidas con el balón. 
Hasta que llegó el minuto 35 y los 22 protagonistas recordaron que debían respirar un poco porque todavía quedaban muchos minutos de pelea por delante. Ahí el Barça si tuvo más el balón y pudo circular de derecha a izquierda buscando el hueco y el momento de penalizar al rival. Y llegó el descanso.

La segunda parte fue otra cosa, Flick corrigió el doble pivote dando entrada a Bernal que desde que tocó su primer balón puso orden i coherencia a las circulaciones del conjunto azulgrana. El Copenhague bajó en intensidad defensiva y el Barça empezó a atacar pasillos interiores que en la primera parte no podía ni imaginar, sumido como estaba, en el frenesí y la histeria. Y en una de esas, llegó el primer gol tras una gran jugada coral que culminó Lamine con un gran pase al centro que remató Lewandowski cumpliendo a la perfección con su misión de 9 goleador.
Después de eso el Barça empezó a crecer  y se apoderó del caos que había reinado en el primer tiempo, y el Copenhague empezó a decrecer aunque sin bajar los brazos y siguiendo con su plan y su derroche físico. Aparecieron Rashford y Casadó para mantener el ritmo físico y del balón y cayeron otros 3 goles para cerrar la clasificación para la segunda fase como quinto y celebrar de la mejor manera el cierre de la liguilla.

Ahora a esperar rival de entre el PSG, Newcastle, Qarabag o Mónaco en una eliminatoria de octavos que no se jugará hasta el 10 de marzo dando la posibilidad de recuperar efectivos y seguir oxigenando a la plantilla de cara al tramo final de temporada.

Seguimos!.

Blaugrana al vent!.

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